miércoles, 1 de agosto de 2012


La importancia del Psicólogo en el contexto Educativo

En la actualidad la infraestructura, las dotaciones a las aulas, y unos docentes cada vez más preparados parecen ser los únicos componentes indispensables en los centros educativos, creyendo que con estos se puede llegar a subsanar toda necesidad de los estudiantes y de igual manera llevar un mejor desarrollo de sus habilidades.

Quizá por el poco conocimiento del rol del psicólogo y aún más del psicólogo educativo, esta profesión es tan poco acogida en los centros educativos, siendo de gran ayuda para los estudiantes, cuerpo docentes, administrativos y redes sociales donde los anteriores interactúen, brindando herramientas para un mejor desempeño.

Con los planes de inclusión social, en este caso de orden educativo, los niños de cualquier condición (socioeconómica, de desarrollo cognitivo, con capacidades excepcionales o en situación de discapacidad física) son acogidos por las Instituciones, quienes son vinculados junto con los demás compañeros, quienes presentan una “normalidad” (coloquialmente dicha) en los niveles anteriores. Esto puede llegar a producir cierta resistencia por alguno de los “grupos” anteriormente mencionados, debido a que no existe una igualdad de capacidades en diversas áreas, así, el niño autista puede ser un genio en áreas como las matemáticas y presentar cierta dificultad en áreas como lo son el español, las ciencias sociales, etc, que requieren de una verbalización e interacción con los otros.

Esta clase de situaciones muchas veces son desconocidas por algunas personas vinculadas a las instituciones, y es el psicólogo quien está en la condición de evaluar, diagnosticar e intervenir en aquellos casos, donde vinculan a ciertos estudiantes junto con otros en una situación totalmente distinta; en esta situación de inclusión dentro de un ambiente educativo, por decirlo asi, en un aula de clase, donde se encuentran estudiantes con capacidades altamente diferentes, adquiriendo el mismo conocimiento, mediante las mismas herramientas y requiriendo iguales exigencias (pese a su condición) es probable que se presente un choque donde pocos estudiantes adquieran realmente los conocimientos.

Es fundamental por ello que un psicólogo educativo este vinculado a una Institución formativa, ya que este cuenta con herramientas para evaluar las condiciones de los estudiantes, su CI, su capacidad de adaptabilidad (lo cito más que todo por los estudiantes con autismo tipo Asperger, donde es frecuente la incapacidad de interpretar emociones o lenguaje no verbal), su inteligencia emocional (debido a que pese a sus capacidades excepcionales los niños superdotados muchas veces no cuenta con una facilidad para expresar sentimientos, socializar con sus pares o pertenecer a grupos), etc.

Lo anteriormente dicho se suma a la importancia que tiene el contar con información de sus vínculos familiares y escolares (a nivel general), ya que este es un componente que puede llegar a afectar tanto su desempeño académico, como sus interacciones con docentes, compañeros, etc, y a la vez alguno de estos elementos puede afectar a los demás, así que es la función del psicólogo tanto evaluar las técnicas de aprendizaje, el desarrollo cognitivo y coeficiente intelectual del estudiante, y sus círculos sociales, desde una mirada sistémica, donde existen diversas conexiones entre estos.

Sandra Marcela Rincón A.


Reseña.  El proceso salud-enfermedad

Sin lugar a duda el significado  de salud y enfermedad se ha ido modificando a través de la historia de la humanidad, sirviéndose de diversas disciplinas aparte de la medicina, como lo son la física y la química y claro, la psicología.
Desde la medicina podemos citar el llamado Régimen de las Enfermedades Agudas el cual explica los conceptos de salud y enfermedad depende de “La meteorología o la influencia de la estación, el clima, los vientos, las temperaturas, el ambiente, la localización geográfica, etc. “ Quevedo, Emilio (1992)..
La versión  de Xavier Bichat, propuesta en el siglo XIX, con base al programa anatomoclinico, inserta  el componente anatómico como “el punto de referencia para clasificar la enfermedad” en la que  la “salud tendrá que ser entendida, entonces, como la ausencia de lesiones y, por tanto, la ausencia de signos”. Quevedo, Emilio (1992).
Continuarían la versión Epidemiológica, después de unas más que aquí no nombraré,  la cual centra su interés en “clasificar las enfermedades en agudas y crónicas según fueran producidas por el ambiente o por estilo de vida del paciente” Quevedo, Emilio (1992).  Lo que “condujo a dos tipos de prácticas preventivas históricamente importantes: la Higiene pública y la higiene privada” Quevedo, Emilio (1992)...
Después de las versiones mencionadas anteriormente, se produjeron fisuras en el modelo biologicista tan marcada hasta hace algunos años, dichas fisuras permitieron y permiten que el paradigma se modifique y adquiera información de algunas de las versiones anteriores, ya que la nueva critica tiene como puntos centrales la importancia de ver en el gobierno, un agente decisivo en el tema de salud; condiciones sociales (como la cultura, etnia, religión, etc. a la que pertenezca la persona y que incide de manera clara en la salud- enfermedad), lo económico (que permite el mejor acceso a la salud), el físico (que se involucra con el componente  biológico) y claro está el tema cultural el cual “es un medio que le permite al hombre satisfacer determinadas necesidades, entre ellas la fundamental de la salud” Quevedo, Emilio (1992).., por ejemplo, “ desde la organización cultural de un grupo determinado se puede crear formas de enfermedad y de muerte que solo tienen sentido en dicho contexto cultural” Quevedo, Emilio (1992)...
Y por último la fisura epidemiológica, que es la que realmente aplicamos en muchos casos, sin dejar atrás los componentes anteriores, ya que esta fisura “parte de la idea de que la enfermedad es un desequilibrio el cual es el resultado de la interacción de tres grupos de factores: los del agente, los del huésped y los del medio ambiente. A este triple origen se le ha llamado triada ecológica” Quevedo, Emilio (1992). y es aquel que finalmente pretende integrar antiguas versiones.
Pero es realmente el enfoque biopsicosocial, según mi punto de vista, el más complejo y de gran utilidad en el concepto de salud y enfermedad actual, ya que comprende estos conceptos como procesos sociales, históricos y políticos (claro está, integrando estos componentes), y donde el ambiente social es lo que cobra más importancia al examinar lo que es salud y lo que es enfermedad; a mi modo de ver es un concepto integrador, totalmente completo y del cual verdaderamente vale la pena partir para describir estos conceptos.
Sandra Marcela Rincón A.

 Referencias
Quevedo, Emilio. El proceso de salud enfermedad: hacia una clínica y una epidemiología no positivistas. En: Sociedad y Salud. 1ª Edición, ed. Zeus Asesores, Bogotá, 1992.

Psicología Educativa: Aprendizaje Significativo




La enseñanza de la historia en los estudiantes de primaria y bachillerato es un componente fundamental, ya que es un área que definitivamente tiene como objetivo importante el trasmitir el conocimiento de dicha materia a los estudiantes para lograr en los mismos un empoderamiento de esta información.
Considero punto central que dicha enseñanza sea enfocada y logre que los participes de la misma logren un ligamiento con esta, conocer más sobre ella (por interés propio), para fortalecer su conocimiento.
El conocimiento que se apropia es el más valioso (según mi punto de vista), porque este es el que nos sostiene y con el cual no solo podemos pasar la materia (como les es impuesto a muchos jóvenes), sino también nos permite desarrollar diversas competencias, y fortalezas argumentativas e interpretativas que usaremos a lo largo de nuestra vida, sea cual sea nuestra profesión.
En el pasado, y tal vez en algunos casos del presente ese conocimiento significativo, o aprendizaje significativo, que llamamos desde la psicología, no tuvo un interés en las personas encargadas de impartir las clases, ni mucho menos de sus superiores, a los cuales infortunadamente solo les importaba la ganancia monetaria, educar por educar, o bien, lo que todos conocemos y pocos nos atrevemos a decir: mantener a la gente con pocos conocimientos para así continuar sometiéndolos.
Ejemplificando lo anterior podemos decir: ¿Donde estuvo en las aulas de clases el enseñar los derechos humanos a la población en general? Muy seguramente no estaba en el currículo por simples intereses económicos, políticos y sociales, por mantener el poder en unos pocos y seguir utilizando a los otros, a la mayoría.  Me atrevo a decir que si esa misma población a la cual se le enseñaba lo fundamental para “servirle a los demás” hubiese tenido acceso a dichos conocimientos la situación para el mismo hubiese sido distinta.
Aun en la actualidad, y después de sobrevivir a dos guerras mundiales y ver, hasta en el presente, como el ser humano ha “perdido la memoria” de aquellos acontecimientos que solo dejaron desesperanza, sufrimiento, llanto, muerte, pobreza y más conflicto, nos encontramos con ciertas barreras en los estudiantes, a los cuales muchas veces no les motiva el conocer su historia, aquí me permito citar algunas causas de esto (según mi visión): primero que todo debemos reconocer que el estudiante no es solo un ser escolar, sino social, relacional y familiar, ahí precisamente tenemos diversos componente.
La familia (ya sea la nuclea, los abuelos, los hermanos, con quien viva el niño) también pueden proporcionar a los niños herramientas de aprendizaje de la historia, tales como contarles sus experiencias a lo largo de su vida y los sucesos que cambiaron su mundo. Este es un componente interesante ya que a través de la relatoría el niño muchas veces lograr ligarse con la historia, lo cual a su veces crea una motivación en el estudiante, que con gusto asistirá a sus clases, en busca de más datos de la historia.
Si por el contrario el estudiante no mantiene buena comunicación con los miembros de su familia, tal vez su motivación sea poca, y presente cierta resistencia con el aprendizaje de la historia, es ahí donde aparece otro componente importante: el docente.
El docente debe ser ilustrativo, hacer participes de la clase a los estudiantes, permitirles expresar sus conocimientos previos y dar uso de los medios audiovisuales que cuente, ya que a través de los mismos el aprendizaje será mucho más significativo y logrará un empoderamiento de los estudiantes.
Finalmente es importante nombrar que la enseñanza de la historia no es un proceso unidireccional sino bidireccional y que este debe ser retroalimentado frecuentemente por el estudiante para mantener un proceso continuo en su aprendizaje.


Sandra Marcela Rincón A.