miércoles, 1 de agosto de 2012


Psicología Educativa: Aprendizaje Significativo




La enseñanza de la historia en los estudiantes de primaria y bachillerato es un componente fundamental, ya que es un área que definitivamente tiene como objetivo importante el trasmitir el conocimiento de dicha materia a los estudiantes para lograr en los mismos un empoderamiento de esta información.
Considero punto central que dicha enseñanza sea enfocada y logre que los participes de la misma logren un ligamiento con esta, conocer más sobre ella (por interés propio), para fortalecer su conocimiento.
El conocimiento que se apropia es el más valioso (según mi punto de vista), porque este es el que nos sostiene y con el cual no solo podemos pasar la materia (como les es impuesto a muchos jóvenes), sino también nos permite desarrollar diversas competencias, y fortalezas argumentativas e interpretativas que usaremos a lo largo de nuestra vida, sea cual sea nuestra profesión.
En el pasado, y tal vez en algunos casos del presente ese conocimiento significativo, o aprendizaje significativo, que llamamos desde la psicología, no tuvo un interés en las personas encargadas de impartir las clases, ni mucho menos de sus superiores, a los cuales infortunadamente solo les importaba la ganancia monetaria, educar por educar, o bien, lo que todos conocemos y pocos nos atrevemos a decir: mantener a la gente con pocos conocimientos para así continuar sometiéndolos.
Ejemplificando lo anterior podemos decir: ¿Donde estuvo en las aulas de clases el enseñar los derechos humanos a la población en general? Muy seguramente no estaba en el currículo por simples intereses económicos, políticos y sociales, por mantener el poder en unos pocos y seguir utilizando a los otros, a la mayoría.  Me atrevo a decir que si esa misma población a la cual se le enseñaba lo fundamental para “servirle a los demás” hubiese tenido acceso a dichos conocimientos la situación para el mismo hubiese sido distinta.
Aun en la actualidad, y después de sobrevivir a dos guerras mundiales y ver, hasta en el presente, como el ser humano ha “perdido la memoria” de aquellos acontecimientos que solo dejaron desesperanza, sufrimiento, llanto, muerte, pobreza y más conflicto, nos encontramos con ciertas barreras en los estudiantes, a los cuales muchas veces no les motiva el conocer su historia, aquí me permito citar algunas causas de esto (según mi visión): primero que todo debemos reconocer que el estudiante no es solo un ser escolar, sino social, relacional y familiar, ahí precisamente tenemos diversos componente.
La familia (ya sea la nuclea, los abuelos, los hermanos, con quien viva el niño) también pueden proporcionar a los niños herramientas de aprendizaje de la historia, tales como contarles sus experiencias a lo largo de su vida y los sucesos que cambiaron su mundo. Este es un componente interesante ya que a través de la relatoría el niño muchas veces lograr ligarse con la historia, lo cual a su veces crea una motivación en el estudiante, que con gusto asistirá a sus clases, en busca de más datos de la historia.
Si por el contrario el estudiante no mantiene buena comunicación con los miembros de su familia, tal vez su motivación sea poca, y presente cierta resistencia con el aprendizaje de la historia, es ahí donde aparece otro componente importante: el docente.
El docente debe ser ilustrativo, hacer participes de la clase a los estudiantes, permitirles expresar sus conocimientos previos y dar uso de los medios audiovisuales que cuente, ya que a través de los mismos el aprendizaje será mucho más significativo y logrará un empoderamiento de los estudiantes.
Finalmente es importante nombrar que la enseñanza de la historia no es un proceso unidireccional sino bidireccional y que este debe ser retroalimentado frecuentemente por el estudiante para mantener un proceso continuo en su aprendizaje.


Sandra Marcela Rincón A.

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