Psicología
Educativa: Aprendizaje Significativo
La
enseñanza de la historia en los estudiantes de primaria y bachillerato es un
componente fundamental, ya que es un área que definitivamente tiene como
objetivo importante el trasmitir el conocimiento de dicha materia a los
estudiantes para lograr en los mismos un empoderamiento de esta información.
Considero
punto central que dicha enseñanza sea enfocada y logre que los participes de la
misma logren un ligamiento con esta, conocer más sobre ella (por interés
propio), para fortalecer su conocimiento.
El
conocimiento que se apropia es el más valioso (según mi punto de vista), porque
este es el que nos sostiene y con el cual no solo podemos pasar la materia
(como les es impuesto a muchos jóvenes), sino también nos permite desarrollar
diversas competencias, y fortalezas argumentativas e interpretativas que
usaremos a lo largo de nuestra vida, sea cual sea nuestra profesión.
En
el pasado, y tal vez en algunos casos del presente ese conocimiento
significativo, o aprendizaje significativo, que llamamos desde la psicología,
no tuvo un interés en las personas encargadas de impartir las clases, ni mucho
menos de sus superiores, a los cuales infortunadamente solo les importaba la
ganancia monetaria, educar por educar, o bien, lo que todos conocemos y pocos
nos atrevemos a decir: mantener a la gente con pocos conocimientos para así
continuar sometiéndolos.
Ejemplificando
lo anterior podemos decir: ¿Donde estuvo en las aulas de clases el enseñar los
derechos humanos a la población en general? Muy seguramente no estaba en el currículo
por simples intereses económicos, políticos y sociales, por mantener el poder
en unos pocos y seguir utilizando a los otros, a la mayoría. Me atrevo a decir que si esa misma población
a la cual se le enseñaba lo fundamental para “servirle a los demás” hubiese
tenido acceso a dichos conocimientos la situación para el mismo hubiese sido
distinta.
Aun
en la actualidad, y después de sobrevivir a dos guerras mundiales y ver, hasta
en el presente, como el ser humano ha “perdido la memoria” de aquellos
acontecimientos que solo dejaron desesperanza, sufrimiento, llanto, muerte,
pobreza y más conflicto, nos encontramos con ciertas barreras en los
estudiantes, a los cuales muchas veces no les motiva el conocer su historia,
aquí me permito citar algunas causas de esto (según mi visión): primero que
todo debemos reconocer que el estudiante no es solo un ser escolar, sino
social, relacional y familiar, ahí precisamente tenemos diversos componente.
La
familia (ya sea la nuclea, los abuelos, los hermanos, con quien viva el niño)
también pueden proporcionar a los niños herramientas de aprendizaje de la
historia, tales como contarles sus experiencias a lo largo de su vida y los
sucesos que cambiaron su mundo. Este es un componente interesante ya que a través
de la relatoría el niño muchas veces lograr ligarse con la historia, lo cual a
su veces crea una motivación en el estudiante, que con gusto asistirá a sus
clases, en busca de más datos de la historia.
Si
por el contrario el estudiante no mantiene buena comunicación con los miembros
de su familia, tal vez su motivación sea poca, y presente cierta resistencia
con el aprendizaje de la historia, es ahí donde aparece otro componente
importante: el docente.
El
docente debe ser ilustrativo, hacer participes de la clase a los estudiantes,
permitirles expresar sus conocimientos previos y dar uso de los medios
audiovisuales que cuente, ya que a través de los mismos el aprendizaje será mucho
más significativo y logrará un empoderamiento de los estudiantes.
Finalmente
es importante nombrar que la enseñanza de la historia no es un proceso
unidireccional sino bidireccional y que este debe ser retroalimentado
frecuentemente por el estudiante para mantener un proceso continuo en su
aprendizaje.
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